El empleo agrícola en retroceso: ¿dónde está la fuerza laboral?
En los últimos cinco años el sector agrícola perdió una tercera parte de su mano de obra. Esto podría atribuirse a un movimiento de trabajadores hacia otros sectores, mayor desempleo, más inactividad laboral o migración, estos dos últimos hechos posiblemente interconectados.
La agricultura es un pilar de la economía hondureña
- El sector representa cerca del 30% del total de las exportaciones del país y casi la mitad del empleo en el área rural (Figura 1).Nota al pie 1[1]
- Con casi medio millón de trabajadores, es el sector que más emplea a personas pobresNota al pie 2[2] (Figura 2).
Figura 1
Composición del empleo en zonas rurales, 2024
Figura 2
Empleo por sector y por nivel de pobreza, 2024
Entre 2019 y 2024 se registraron cerca de 300 mil empleos menos en agricultura — una reducción de un tercio de la fuerza laboral del sector
- En este periodo el sector agrícola perdió peso en la economía. En 2020, los huracanes Eta e Iota causaron daños significativos en la infraestructura agrícola y en cultivos claves como caña de azúcar, palma africana y café.Nota al pie 3[3] Estos últimos productos pasaron de representar 35% del PIB agrícola en 2019 a 29% en 2024.
- Estas condiciones climáticas adversas son uno de varios factores que han llevado a algunos agricultores — especialmente en zonas rurales — a buscar oportunidades en otros sectores, migrar o incluso dejar de trabajar.
- En los últimos años esto se refleja en una disminución del empleoNota al pie 4[4] agrícola seis veces mayor que la pérdida observada en el resto de la economía (49 mil) (Figura 3).Nota al pie 5[5] Al comparar con tendencias regionales, Honduras destaca como el país centroamericano donde más cayó el empleo en agricultura.Nota al pie 6[6]
Figura 3
Empleo por sector, 2019 y 2024 (en miles)
Esta caída se concentra principalmente entre los hombres en zonas rurales
Se han perdido 240 mil empleos rurales agrícolas, de los cuales más de 207 mil eran hombres (Figura 4).
Figura 4
Pérdida de empleo en el sector agrícola, por género y zona entre 2019 y 2024, en miles
El aumento de empleo en otros sectores no compensa la contracción observada
Entre 2019 y 2024, aumentó el empleo en los otros sectores (184 mil). Aún si suponemos que todos estos son de trabajadores que estaban anteriormente en el sector agrícola, esto deja una brecha de 109 mil empleos agrícolas que no fueron absorbidos (Figura 5).Nota al pie 7[7]
Figura 5
Cambio del empleo por sector entre 2019 y 2024
En cambio, el desempleo bajó y la inactividad laboral aumentó
- La pérdida de empleo del sector agrícola no resultó en mayor desempleo; al contrario, la proporción de personas desocupadasNota al pie 8[8] en el país — aquellos que no estaban trabajando pero sí buscaban empleo — bajó de 4,1% a 3,3% en el periodo analizado, equivalente a 35 mil desocupados menos.
- En cambio, en 2024, 40% de las personas en edad de trabajarNota al pie 9[9] no estaban trabajando ni buscando empleo activamente (Figura 6). Esto representa casi medio millón de inactivos más en comparación con cinco años atrás.Nota al pie 10[10]
- Asimismo, más personas reportan dedicarse a ‘quehaceres del hogar’ como razón principal de no participar en el mercado laboral (Figura 7). En 2024, más de 1.5 millones de hondureñosNota al pie 11[11] — equivalente a 1 de cada 4 personas en edad de trabajar — permanecieron en el hogar y fuera de la fuerza laboral.
Figura 6
Condición de actividad económica
Figura 7
¿Por qué no puede o no quiere trabajar? Razón de inactividad
Las remesas podrían estar financiando este aumento en la inactividad
- La disminución del empleo agrícola coincide con un aumento en la migración de hondureños hacia Estados Unidos, particularmente la migración irregularNota al pie 12[12] en los últimos años (Van Hook et al., 2025)
- Entre 2019 y 2024, la cantidad de hogares que reportan recibir remesas casi duplicó en el área rural (Figura 8).
- Asimismo, la proporción de personas inactivas de la zona rural que declaran recibir remesas aumentó (Figura 9), en línea con estudios que documentan la relación entre los flujos migratorios, la recepción de remesas y el retiro del trabajo (Carare et al., 2024; Azizi, 2018).Nota al pie 13[13]
Figura 8
Número de hogares que reportan recibir remesas en zonas rurales
Figura 9
Proporción de personas en zonas rurales que son inactivos y reciben remesas, por género
Los empleos que se perdieron podrían haber sido los de menor productividadNota al pie 14[14]
En 2024 el perfil del trabajador agrícola muestra señales de mayor estabilidad laboral: menor proporción del empleo en empresas con 5 o menos trabajadores (Figura 10), un mayor número de asalariados (Figura 11) y jornadas laborales más concentradas en torno a las 40 horas semanales (Figura 12).
Figura 10
Empleo en agricultura por tamaño de empresa, zona rural
Figura 11
Relación laboral de los ocupados en el sector agrícola, zona rural
Figura 12
Distribución de horas trabajadas a la semana de la manos de obra en el sector agrícola, zona rural (Densidad Kernel)Nota al pie 15[15]
Este análisis nos deja (nuevamente) con más preguntas por investigar
La pérdida de empleo en agricultura no puede atribuirse a un solo factor. Encontramos que en los últimos cinco años es posible que algunos trabajadores agrícolas se hayan trasladado a otros sectores, hayan emigrado o dejaron de participar activamente en el mercado laboral. Entre estos destaca el aumento de la inactividad posiblemente sostenida por remesas.
- Sobre los que se quedan
1.5 millones de hondureños en edad de trabajar — en su gran mayoría mujeres —se dedican a ‘quehaceres del hogar’; esto es una cuarta parte de nuestra población con potencial productivo. Aunque este grupo tuviera una oportunidad de empleo remunerado, 80% indican que no estarían en la disponibilidad de tomar ese trabajo.Nota al pie 16[16]
¿Cómo podemos generar más oportunidades y empleos de calidad para incentivar mayor participación laboral?
- Sobre los que se van
Quienes emigran suelen hacerlo impulsados por una fuerte motivación y resiliencia en busca de mejores oportunidades. Los hondureños en Estados Unidos tienen una tasa de participación laboral mayor a la del migrante promedio y de la población americana. Algunos estudios sugieren que la ausencia de estos trabajadores podría resultar en pérdidas significativas para la economía estadounidense. Esa misma energía y capacidad podría reorientarse hacia actividades productivas que fortalezcan el desarrollo económico de Honduras.
¿Cómo podemos ofrecer a los hondureños las mismas (o mejores) oportunidades que buscan fuera?
Si deseas conocer más sobre cómo se realizó este análisis o requieres información adicional, contáctanos a econ@sendas.org.